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Sebastián Estevanez, uno de los actores del momento, dialogó en exclusivo con Prontosobre su presente laboral en “Dulce Amor”, ficción que superó los 200 capítulos al aire y que todavía “tiene mucha tela para cortar”. Pese a estar inmerso en una buenaventura laboral, Sebastián, con los pies en la tierra, aclara: “La felicidad no pasa sólo por el éxito laboral, sino por la familia y la salud”. Además, en la entrevista, vas a descubrir a un actor que sigue el linaje familiar y a un productor encubierto.
- Llegaron a los 200 capítulos, y la novela sigue, ¿qué balance haces de “Dulce Amor”?
El balance que hago es altamente positivo por la repercusión del público y por el grupo que se formó en “Dulce Amor”, ya que es uno de los equipos más lindos en los que trabajé, tanto por el grupo de actores como de autores, técnicos, editores, musicalización y maquillaje. Vivimos “Dulce Amor” con mucha pasión y trabajar así es un placer. A pesar de estar trabajando tanto, de ponerle tanta garra y tanto esfuerzo, se pasaron los 200 capítulos volando, y estoy feliz, porque es como un sueño hecho realidad, desde el comienzo, cuando nos dijeron que íbamos en el prime time y sabiendo que la competencia es durísima.
-El elenco coincide en que trabajan como si fuesen una gran familia, ¿qué particularidad tiene la novela que los unió tanto?
“Dulce Amor” es una novela muy sólida, tiene todo: comedia, drama, acción y mucho amor. Amor es lo que más tiene, siempre está presente, es la palabra que define lo que hacemos, porque en el equipo también hay amor, hacemos el trabajo con amor y con alegría. Vamos a grabar y no hay peleas, ni discusiones, hay buen clima, buena energía. Nos divertimos.
- Dentro de ese gran equipo de trabajo está Calu Rivero, que se fue temporalmente y su ausencia marcó a sus seguidores, quienes reclaman a Natacha. Vos, como compañero, ¿cómo tomaste la ausencia de Calu?
Como compañero te digo que la extrañamos, porque la queremos. Ella es parte de todo lo que está pasando con “Dulce Amor” y, aunque no sé cuándo regresa, sé que vuelve.
- Con Marco aumentó tu popularidad, ¿cómo te llevás con la exposición?
Lo que está pasando supera las expectativas de cualquier actor, es algo maravilloso, mágico, y lo transito con felicidad. La gente lo vive con fanatismo, en la calle y en Internet. Me reconocen nenes, abuelas, chicos y chicas de todas las edades, la familia. Todo “Dulce Amor” está agradecidos al público que nos acompaña A veces la novela termina tardísimo y la gente desde Twitter nos pone: “Mañana me levanto a las 6 de la mañana, pero le hacemos el aguante”.
- Al ser uno de los protagonistas de la tira, ¿te da mayor responsabilidad mantener el rating? ¿Estás pendiente de las mediciones?
No hay protagonistas, somos todos un gran equipo. Yo ocupo el mismo lugar que mis compañeros. El protagonista de “Dulce Amor” es el equipo, porque nos tomamos el trabajo con respeto, amor y humildad. La humildad es lo más importante.
Con respecto al rating estamos felices. Es un mimo, está buenísimo que nos elija la gente, nos hace bien. Pero no me causa ninguna gracia que levanten otros programas. Quiero que nos vaya bien a nosotros y a los que compiten con nosotros. Quiero que la televisión argentina siga creciendo, que haya trabajo para todos, para la ficción y para lo que no es ficción, como es el caso de “ShowMtach”, que le da trabajo a mucha gente.
- ¿Mirás a Tinelli?
Si, hago zapping, me gusta ver un poco de todo. Veo “ShowMatch”, “Graduados”, “La voz” y “Sos mi hombre”. Veo todo, primero, porque me gusta; segundo, porque tengo amigos y compañeros en esos productos.
- Tu padre es productor, en un futuro, ¿fantaseas con probar por ese lado?
No es una fantasía, es una realidad. De hecho, antes de que comience “Dulce Amor” participé en la producción general de un piloto (del piloto de “Dulce Amor”); y participe en otra novela, que por ahí sale. En los momentos que no estoy actuando estoy colaborando con la producción, lo hago desde los 13, 14 años, desde que hacíamos teatro. Mi primer vínculo fue cuando mi viejo actuaba, yo lo acompañaba a grabar. También lo iba a ver en el teatro, después se dedicó a producir y toda la familia lo apoyó. Nosotros lo ayudábamos a armar los elencos, los decorados, y así fui pasando por muchos trabajos: boletero, borderó, cortaba los tickets, fui asistente, fui utilero, de todo. Siempre me gustó trabajar, el sentido del trabajo viene de mi abuelo, de mi viejo, y me encanta. Uno quiere ser como el padre, y mi viejo quiso ser como el suyo, es una cadena, somos laburantes a full.
- Tu mujer, Ivana, ¿cómo ve tu trabajo y tu evolución actoral?
Ivana lo ve y lo siente con la misma felicidad que lo siento yo y todo el equipo. A nuestras familias, a nuestros amigos y a toda la gente que nos quiere nos pasa lo mismo, lo vivimos con mucha alegría y pasión. Aunque la felicidad no pasa sólo por el éxito laboral, por ahí haces una novela que no la ve tanta gente, pero te gustan los libros, el elenco y la armonía del trabajo y estás bien igual; eso sumado a lo más importante, la familia y la salud.
- Por último, una vez que termines con la novela, ¿cómo sigue tu agenda laboral?
Primero me gustaría saber si la novela termina en febrero para poder proyectar. Igual, a penas termine, me voy a ir de vacaciones, quiero descansar y disfrutar de mi familia. Después no sé, porque no está claro cuándo termina “Dulce Amor”, por eso no me adelanté a tomar otros compromisos, porque también me habían ofrecido hacer teatro este verano. Pero no, voy paso a paso, aunque hacer teatro es algo que sí me gustaría, como seguir haciendo cine. Haré lo que el destino diga, aprendí a bajar la ansiedad y a estar más relajado. Ahora encaro los proyectos con otra conciencia, porque todo lo que hago, lo hago para mi familia, para mis hijos.
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